Jueves, 6 Agosto, 2026
La fecha quedó establecida en conmemoración al inicio de las clases en el Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina en la localidad de Llavallol, de la zona sur bonaerense, el 6 de agosto de 1883. Se trató de la primera escuela de educación superior dedicada a las ciencias agrarias y veterinarias en el país.
La ingeniería agronómica es un eslabón importantísimo dentro de todas las etapas de la cadena frutihortícola. Desde la planificación de los cultivos hasta la cosecha y la poscosecha, los ingenieros agrónomos asesoran a los productores en la elección de variedades, el manejo del suelo, el uso eficiente del agua, el control de plagas y enfermedades, y la incorporación de nuevas tecnologías que permiten optimizar los recursos disponibles.
El vicepresidente del Mercado Central de Buenos Aires, el ing. Agr. Leonardo Sarquís, destacó el rol estratégico del Mercado Central como un pilar logístico fundamental. Remarcó que “la importancia de los ingenieros agrónomos en este organismo se amplía a la producción, la comercialización, la calidad, el transporte, la logística, los puntos de venta de productos que salen desde la Corporación del Mercado Central para 16 millones de personas todos los días”.
También resaltó la evolución de la cadena de valor mediante la integración de tecnología y biotecnología, elementos clave para modernizar la producción y comercialización actual. Explicó que “Hoy no es lo mismo la producción primaria que pasaba hace 40 años y todo lo que tiene que ver con la inserción de innovación y tecnología”.
También remarcó el valor del laboratorio propio del Mercado Central que garantiza la seguridad alimentaria, y que actualmente está generando un plan de acción para formar parte de la red de laboratorios del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y establecer un sello de calidad distintivo en los productos que comercializa.
En un escenario marcado por el cambio climático, la creciente demanda de alimentos y las exigencias de los mercados, los ingenieros agrónomos cumplen un rol fundamental. Su trabajo abarca la implementación de tecnologías para optimizar el uso de recursos, el monitoreo de cultivos mediante herramientas digitales, el manejo responsable de insumos y la participación en investigación, extensión rural, docencia y diseño de políticas públicas para fortalecer el sector agropecuario.
En la producción frutihortícola, una actividad clave para las economías regionales y el abastecimiento de alimentos en nuestro país, su aporte resulta esencial para mejorar la eficiencia, la sustentabilidad y la competitividad. En esta fecha se reconoce el trabajo de estos profesionales, que contribuyen diariamente a garantizar frutas y hortalizas seguras y de calidad.