Viernes, 16 Octubre, 2026
A pesar de estos riesgos, se estima una producción anual de 15 millones de kilos, distribuidos equitativamente entre exportación aérea, ventas locales e industria del congelado. El diálogo concluye que el futuro inmediato del sector dependerá de la capacidad de los productores para superar los desafíos logísticos y ambientales.
El presidente del Comité de Arándanos, Jorge Pazos, remarcó que “la temporada comenzó de manera esquiva debido a que las temperaturas frías persistieron más de lo habitual” y remarcó que, al comenzar los días más cálidos a principio de septiembre, continúan adelante con la primera perspectiva de una buena temporada.
La producción argentina de arándanos abarca aspectos geográficos, técnicos, comerciales y climáticos clave. Las principales zonas productoras predominan en el Litoral, el NOA (Noroeste) y, en menor proporción, Buenos Aires. Estas regiones cuentan con 1.600 hectáreas para una producción de 15 millones de kilos de arándanos en promedio anual.
Pazos afirmó que “entre 4 y 5 millones son para exportación (hacia Indonesia, Europa, Israel y Medio Oriente), entre 4 y 5 millones para el mercado interno y el volumen restante para procesamiento industrial”.
También agregó que, “estos volúmenes se verían seriamente afectados, un escenario que también genera complicaciones a competidores de la región como Perú y Chile”, si es que las condiciones climáticas no acompañan.
La temporada enfrenta alta incertidumbre por el fenómeno de El Niño, ya que las lluvias excesivas amenazan con dañar las raíces o impedir la recolección de fruta fresca, lo que obligaría a derivar una mayor proporción de la producción hacia la industria del congelado.
“Se monitorean de cerca los pronósticos de un "súper niño", el cual prevé abundantes lluvias que afectarán especialmente a la región del Litoral. El sistema radicular del arándano es muy capilar y sensible al encharcamiento, lo que pudre las raíces, sumado a que la fruta no se puede cosechar húmeda ni con rocío. Al ser una producción de cosecha única al año, las pérdidas climáticas representarían severos quebrantos para las empresas”, afirmó Jorge Pazos.
Como conclusión o reflexión final sobre la temporada que inicia para el arándano, uno de los favoritos de exportación, Pazos sostuvo que “se sintetiza en dos palabras: incertidumbre y desafíos” para seguir pensando estratégicamente y desglosando a lo largo de este periodo.