Martes, 27 Octubre, 2026
En los pabellones de venta mayorista del Mercado Central de Buenos Aires podrás encontrar producción proveniente de San Juan, Salta, Formosa y algo de Brasil, según confirmó el Departamento de Estadística y Transparencia del Mercado Central de Buenos Aires.
Como dato curioso podemos confirmar que el melón es una planta de la familia de las cucurbitáceas, emparentada con el pepino y la calabaza; si bien se lo consume como fruta por su sabor dulce, botánicamente es una hortaliza porque crece en una planta herbácea rastrera y cuenta con muchísimas propiedades nutricionales.
Primero, cabe destacar que es muy baja en calorías, ya que el 90% de su composición es agua. Es rico en vitamina A (en forma de betacarotenos), vitamina C y ácido fólico (vitamina B9) y se destaca por su aporte de potasio, además de magnesio, calcio, fósforo y hierro.
En la antigüedad, los primeros exploradores utilizaban los melones vacíos como recipientes para transportar agua, como si fueran cantimploras. Sus registros históricos se remontan al año 2400 a. C. y es originario del continente africano y su llegada a nuestro continente tiene que ver con Cristóbal Colón, que fue el encargado de traer las primeras semillas.
Como variedades, podemos encontrar en nuestro país al Rocío de Miel (piel lisa de color crema o verde claro, y una pulpa muy dulce de color verde pálido), Melón Amarillo (se lo reconoce por su piel exterior de color amarillo brillante y su pulpa blanca o crema, de textura suave y jugosa), Melón Galia o Escrito (corteza reticulada (como una red de corcho) y una pulpa verde clara muy aromática y firme) o Melón Piel de Sapo (de piel gruesa verde oscura con manchas jaspeadas y pulpa blanca, muy crujiente y dulce).
La temporada de este producto es durante los meses de primavera y verano, por lo que el auge de mayor volumen se extiende desde mediados de septiembre hasta marzo.
Por su puesto, todas las variedades del melón los encontrás en el Mercado Central de Buenos Aires.